Subido el Miércoles 8 Marzo 2006
8 de marzo de 2007: casi un siglo despus, las mujeres seguimos empeadas en la misma batalla
El Da de las Mujeres o el Da de las Mujeres Trabajadoras es un da para la solidaridad internacional y un da para revisar la fuerza y la organizacin de las mujeres proletarias. Pero no es un da especial slo para las mujeres. El 8 de marzo es un da histrico y memorable para los trabajadores y para los campesinos, para todos los trabajadores rusos y para los trabajadores de todo el mundo (Alexandra Kollontai)
Iniciamos este artculo con una cita de Alexandra Kollontai, la gran revolucionaria rusa que ejemplifica como pocas el esfuerzo por situar como corresponde la lucha por la liberacin de las mujeres en el marco global de la batalla por la emancipacin de la clase. Y ello, con el objetivo de recordar el origen de una fecha que, como tantas otras, por manida y vaciada de contenido, parece ms una jornada de escaparate publicitario de las instituciones al servicio del gobierno de turno que de reivindicacin firme de los principios de la igualdad entre hombres y mujeres.
Se discute hoy si la fecha elegida para la conmemoracin de este da se ajusta a la versin tradicional que nos remite al incendio, en 1908, de la Fbrica Cotton de Nueva York, en el que 129 trabajadoras textiles en huelga pudieron haber perdido su vida. Se discute, incluso, si era sa la fbrica o ms bien otra (la The Triangle Shirtwaist Company, tambin de Nueva York) en la que sobrevino el desastre. Se debate sobre el da exacto y el ao preciso. Sea cual sea el desencadenante, lo que nadie puede someter a discusin es que fue la socialista Clara Zetkin, lder del Partido Socialdemcrata Alemn y de la II Internacional Socialista la promotora de esta celebracin a escala internacional.
En la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague, en agosto de 1910, es la Zetkin, junto a Kte Duncker y otras compaeras la que presenta y consigue la aprobacin de una mocin que insta a las mujeres socialistas de todas las nacionalidades, de acuerdo con las organizaciones polticas y sindicales del proletariado, a organizar un da de las mujeres.
Aunque el objetivo inicial de esta celebracin era, en ese momento, la lucha por el derecho al voto, pronto se incorporan en los programas de las organizaciones revolucionarias las reivindicaciones de acceso a la educacin para las mujeres, la lucha por un sistema educativo no sexista, el reconocimiento legal del divorcio, el derecho a la planificacin familiar y la socializacin de las tareas domsticas.
Con el tiempo y la lucha, llegaran nuevas reivindicaciones, nuevas retos y nuevas aportaciones tericas sobre la cuestin de la emancipacin de las mujeres. Tambin, estructuras organizativas y herramientas de lucha propias de las mujeres que fueron haciendo posible la consecucin de algunos de los objetivos marcados.
Hoy, casi un siglo despus de aquel primer 8 de marzo revolucionario, las mujeres seguimos empeadas en el mismo camino. Algunos objetivos ests alcanzados en el plano formal; otros, estn ms bien lejos de realizarse. Para las mujeres del mundo desarrollado, algunos logros han sido importantes; para las de la periferia, la situacin es an de kilmetros y kilmetros por recorrer. Algunos son tambin los hombres que han decidido aportar sus fuerzas en esta batalla y que han comenzado a dar pasos en la misma direccin que nosotras llevamos andando durante casi dos siglos.
Es en el seno de las organizaciones revolucionarias, en la conciencia de los hombres y de las mujeres que nos reivindicamos de la lucha por el socialismo y del comunismo - como as fue en sus orgenes -, donde con ms fuerza ha de calar la necesidad de seguir reforzando la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres como una exigencia de la lucha global por la emancipacin social. Que la igualdad ley ha de ser
Diana Bazo Morales


























































































































