Crónica de una humillación anunciada

Confirmada la decisión del Tribunal Supremo de enmendarse la plana asimismo y rectificar su propia sentencia, volvemos a confirmar con este doloroso y humillante ejercicio, que el Estado es una herramienta de opresión de clase. 

Y es que, en las antípodas de la creencia que el Tribunal Supremo se "pliega" ante la banca, los y las  comunistas afirmamos que el TS sirve y es una herramienta más en manos del capital financiero. No, compañeros y compañeras, no existe ni el más mínimo ejercicio de resistencia ante las necesidades del capital financiero por parte de la judicatura española. 

Se caen las caretas, y cualquier formalidad de apariencia democrática se convierte en un estorbo prescindible. Hoy, hasta el más recalcitrante socialdemócrata no puede más que sonrojarse cuando se habla de división de poderes. Hoy, los defensores a ultranza del "estado de derecho" no saben dónde meterse cuando se habla de la "independencia del poder judicial". Hoy, vuelve a demostrarse que el sistema capitalista es incompatible con la democracia, y requiere siempre del ejercicio de la dictadura del capital financiero. 

La sentencia hoy rectificada, no resolvía en modo alguno los problemas de las familias trabajadoras, porque la devolución por parte de los bancos de 1500-3000 euros a quienes han firmado alguna hipoteca, no resuelve los problemas más de un par o tres de meses, sin embargo, representaba una postura favorable a las familias trabajadoras y contraria a los intereses de la banca. Así, el actual estado de descomposición del sistema capitalista, impide siquiera esta limosna sin una lucha sostenida y organizada que la imponga. 

Y es que, aunque muchos llevan  años luchando por enterrar la lucha de clases y abogando por el llamado pacto social, la lucha de clases continúa plenamente vigente. O participamos de ella, la organizamos y la ganamos, o  simplemente nos aplasta;  no hay posturas intermedias. 

Luís Muñoz Gutierrez 
Miembro del Comité Central del PCPE