Editorial Unidad y Lucha Diciembre 2014: El fuerte impulso al reagrupamiento de las fuerzas oportunistas deja el campo comunista bajo la responsabilidad exclusiva del pcpe

“Soberanos e intervenidos”, del escritor Joan Garcés, es una clarificadora obra sobre como las clases dominantes preparan, de forma muy premeditada, sus alternativas de gobierno, especialmente para las coyunturas de mayores dificultades. Esa obra, entre otros temas, hace referencia a la llamada Transición entre la dictadura franquista y la nueva dictadura del capital bajo la forma de monarquía parlamentaria, y explica detalladamente como se coordinaron las estrategias a todos los niveles para estabilizar un nuevo marco de dominación del capitalismo español. Ello se constató, de forma expresa, cuando la lucha obrera situó al capitalismo español en un momento difícil. Entonces se puso en práctica la estrategia de “el cambio”, para, en el año 1982, llevar a la izquierda al poder, con Felipe González como el nuevo líder encargado de tomar la dirección del gobierno capitalista español. Ese gobierno socialdemócrata fue un fiel lacayo, que desarrolló servilmente el guión trazado por las clases dominantes, impulsando todas las políticas de reconversión económica necesarias al capitalismo español (cierre de la siderurgia y el naval, desregulación de las relaciones laborales, privatizaciones, etc.). Todo ello en nombre de la izquierda y de la clase obrera, y con diez millones de votos.

La actual crisis en la cúspide de la formación capitalista española ha puesto en funcionamiento, una vez más, los mecanismos de seguridad de las clases dominantes ante el presente escenario de dificultades.

Diversos movimientos se vienen dando en los últimos años, con apariencia de una espontánea reacción de las masas populares descontentas con la actual situación. Estos diversos movimientos se materializan en el mediático surgimiento de Podemos, como alternativa de repuesto ante el agotamiento del sistema del bipartidismo, que de paso arrasa con las aspiraciones del reformismo de IU, donde los viejos rescoldos del eurocomunismo aún mantenían un cierto nivel de influencia.

La nueva formación oportunista lleva a una profunda crisis interna a la organización de Cayo Lara, donde la desesperación electoralista agudiza las contradicciones internas y acentúa sus aristas más descaradamente socialdemócratas. Surge así la alternativa de Alberto Garzón como el gran liquidador de las reminiscencias comunistas que pervivían en IU. Los viejos eurocomunistas son el lastre a tirar por la borda, con el fin de ganar credibilidad para recorrer con mejores posibilidades de éxito la senda de la gran confluencia oportunista.

Una vez más, con un nuevo-viejo ropaje, las fuerzas oportunistas acuden al socorro del decrépito capitalismo español. Igual que al inicio del siglo XX lo hicieron los Kautsky y los Bernstein ante una profunda crisis del capitalismo en Europa.

Así, en España, el campo comunista es abandonado, de forma desordenada y apresurada, por las fuerzas oportunistas, que tanto daño han hecho en las últimas décadas a la causa de la revolución socialista con su pretensión de usurpación del papel del Partido de la clase obrera.

Ahora el campo comunista en nuestro país es reivindicado, en exclusiva, por el PCPE.

Esta incontestable situación coloca a la militancia del Partido -y de la Juventud- ante unas posibilidades que, bien aprovechadas, pueden cambiar el rumbo del desarrollo de la lucha de clases en España. Tan solo en el momento de su fundación el PCPE se encontró con una coyuntura de condiciones similares para el desarrollo de su proyecto. En aquella ocasión ese objetivo se malogró por una serie de adversas circunstancias internas y externas que concurrían en el mismo proceso de unidad. Hoy, con un Partido más experimentado y fortalecido, nuestra responsabilidad es la de saber aprovechar las condiciones del momento para dar un salto cualitativo al desarrollo del proyecto revolucionario de la clase obrera en España.

Activar todas las capacidades del Partido, orientando su acción a una intervención directa con la clase obrera, liderando sus luchas grandes o pequeñas, enfrentando con firmeza e inteligencia a las fuerzas del oportunismo, organizando y movilizando combativamente, y, al mismo tiempo, desarrollando una fuerte intervención para la recuperación de la unidad ideológica, política y de acción del Movimiento Comunista Internacional.

En una situación así el Partido de vanguardia de la clase obrera tiene que responder de forma consecuente, con iniciativa política y con responsabilidad histórica, no hay otra opción.

CATALUNYA

El 9N fue un episodio más en la escenificación de la crisis que vive el bloque histórico de poder del capitalismo español, una nueva muestra de las fisuras que afectan a su anterior unidad interna. Las posteriores declaraciones de los portavoces de la burguesía catalana abundan en esta misma dirección.

El gobierno de Rajoy pretende seguir una línea de mano dura que es replicada por el gobierno de Mas exhibiendo el apoyo del “pueblo” de Catalunya a su causa. Pretendidamente, autoritarismo del gobierno central, contra democracia y participación (derecho a decidir) del gobierno catalán.

En términos reales, disputa entre clases dominantes defendiendo intereses económicos concretos y, cada vez más, contradictorios. La burguesía catalana ha tenido la inteligencia de colocar detrás de su proyecto, de forma subsidiaria, a buena parte de la clase obrera. Sin ese apoyo la estrategia de Mas no tendría la misma fuerza que ostenta hoy. Las fuerzas oportunistas catalanas, una vez más, se suman a las estrategias de su burguesía; seguramente obtendrán un pequeño obsequio si esa burguesía triunfa en su estrategia.

La agudización de esas contradicciones, y los continuados desencuentros políticos, terminarán en una operación envolvente donde las distintas burguesías concretarán un pacto de convivencia que les permita mantener la explotación de la clase obrera y el mismo proceso de acumulación capitalista. Diversos actores y diversas estrategias se mueven para llegar a la puerta de salida de la actual situación, dando lugar a un actualizado marco para perpetuar las condiciones de la acumulación capitalista en España, y en Catalunya.

La clase obrera catalana tiene que recorrer su propio camino, de forma independiente, que le lleve a su emancipación.