28 de Enero 2015

Ante el agravamiento del deterioro y los recortes en el SAS. Resolución del comité ejecutivo del PCPA – PCPE.

El gobierno de la Junta de Andalucía cede cada vez más terreno en materia sanitaria a la sanidad privada. La Sanidad pública con una amplia demanda garantizada, desde hace ya bastante tiempo es objeto de codicia por parte del capital, que pretenden que se abra al mercado y deje de hacer competencia a los capitalistas. De los 88 hospitales andaluces la mitad son de titularidad pública pero sólo 29 son públicos en su totalidad. Es resto o son privados, o concertados, o son públicos con ciertos servicios privatizados.


En Andalucía, a pesar de la mentiras que nos cuenta el Ejecutivo Andaluz, la tasa de hospitales públicos por cada cien mil habitantes es del 0,56 mientras que en el resto del Estado es del 0,71.


Mientras el gobierno de la Junta de Andalucía intenta vender que o bien ellos se resisten a aplicar recortes o que el última instancia están obligados por imperativo legal, bajar salarios, intensificar la explotación, precarizar el empleo, recortar derechos es la práctica habitual. Esta la receta de la Junta de Andalucía para con el pueblo trabajador.


A pesar de lo que intentan hacer creer el Gobierno del PSOE e IU instalados y bastante acomodados en el Gobierno de la Junta de Andalucía los trabajadores de la sanidad pública han visto reducidos sus salarios en conceptos como pagas extras, productividad, complementos o por congelación salarial. Al tiempo les han alargado la jornada laboral por medio del aumento de días laborables por supresión de días de descanso.


La precariedad en cuanto a derechos laborales y servicio público de salud ofrecido en el SAS opera a través de la no oferta de nuevas plazas internas, la reducción de las sustituciones y la unificación de laboratorios para congraciar a empresas privadas del sector a las que se le derivan actuaciones sanitarias. Se recorta la plantilla de trabajadores pero como evidentemente no pueden recortar el número de pacientes, los trabajadores del SAS se encuentran cada día con que tienen que hacer frente a mayores servicios con menores recursos. Servicios como las urgencias se colapsan un día sí y otro también, y no porque haya una epidemia de gripe, una ola de calor o una nueva plaga mundial patrocinada por la industria farmacéutica… Se colapsan porque la plantilla es reducida y no se cubren las bajas ni los permisos, lo que no solo atenta contra los derechos de los trabajadores del SAS sino también contra los derechos de los trabajadores en general a recibir una asistencia sanitaria.


El trabajo basura se ha instalado en el SAS en un proceso de macdonalización de la sanidad pública que es la base sobre la que los gobiernos al servicio del capital inician (y justifican por sus efectos) la transformación de lo que es un derecho en un negocio para que a través de su mercantilización y privatización los capitalistas se lucren a nuestra costa.


Como medio para evitar despidos (que no se evitaron) el Gobierno supuestamente “progresista” lleva años ofreciendo contratos reducidos del 75, 50 y 33% a eventuales donde la llamada flexibilidad laboral, movilidad geográfica y temporalidad en el empleo son la norma. La plaga de los contratos reducidos afecta a todas las categorías profesionales de la salud. Los salarios por debajo de los mil euros hoy son una realidad entre los trabajadores de la sanidad pública Andaluza. Encontramos a trabajadores de alta cualificación, obligados a grandes desplazamientos para trabajar unas pocas horas unos pocos días, con cada vez más salarios miserables.


La situación de precariedad en la sanidad pública no se centra exclusivamente en los eventuales que son quienes se están llevando la peor parte de esta situación creada por la Junta de Andalucía. Al final es el conjunto de todos los trabajadores del SAS, sobrecargados en tareas, con peores condiciones laborales, menos salarios, los que con cada vez menos medios tienen que realizar un trabajo tan delicado e importante como es tratar, curar y prevenir las enfermedades del pueblo trabajador y las capas populares.


Pero sin duda, la mayor precariedad es la falta de personal. La carga de trabajo o bien es contante o aumenta mientras la plantilla disminuye. La carga de trabajo solo merma con la muerte y a pesar de que el número casos es pequeño cada vez se conocen más casos de pacientes que mueren en las urgencias antes de llegar a ser ni siquiera atendidos.


La precariedad laboral y la precariedad en el servicio que son la tónica en los hospitales y centros de salud y demás espacios del SAS también avanzan a través de la cada vez mayor subcontratación de servicios como los de la comida, limpieza, mantenimiento y en general personal laboral no sanitario.
Pese a que obscenamente presume de proteger “el empleo” y la “calidad en el empleo”, sólo en el periodo 2012-2013 la Junta de Andalucía despidió a 7000 trabajadores de la salud pública. Año tras año el presupuesto destinado a sanidad mengua.


El Gobierno de la Junta de Andalucía perjudica seriamente la salud del pueblo trabajador.


¡Porque la salud no es un negocio!
¡Defendamos lo que es nuestro!
¿Sanidad pública? En la Unión Europea, imposible
¡SANIDAD PÚBLICA, DE CALIDAD Y GRATUITA PARA EL PUEBLO TRABAJADOR!